sexta-feira, 20 de novembro de 2015

La muerte de Fuhrer



La muerte de Fuhrer

El día 6 de julio de 1945 era declarada en todos los periódicos mundiales que la capital de Alemania Nazista fuera invadida por la Unión Soviética en la portada en letras grande decía que su Fuher había se matado.
Sin embargo, como historiador y hijo de Adolf Hitler, yo dudaba que mi padre, una persona  extremamente inteligente, lo dudo hasta ahora, lo dudo, él no tendría coraje de cometer tal acto, supongo que fuera asesinado.
Estoy aquí en mi biblioteca en Berlín, la tarde fría imprimía un tono fúnebre de la ventana, veo el patio cercado de flores con una tono azulado, triste, la lluvia del fin de tarde dejaba su marca a través de pequeñas gotas en el crital.
 Empiezo a leer relatos dejados por mi padre, en ellos él cuenta como planeó su invasión a Polonia, como fue su viaje a París y como era   temido por todos allá , seguí leyendo  un ´poco más ahora el relato me llama atención “varios cuerpos caídos en el  suelo, la Torre Eiffel seguía linda”.
 Seguí la  lectura del diario, cada detalle de la Guerra vivida por mi padre desde la derrota de  Stanlingrado, en el día “D”, cuando las fuerzas aliadas se desembarcaron en norte de Francia en una pequeña ciudad llamada Normandía.
Todo muy bien detallado, hasta el momento en el cual él empieza a narrar cuando los  soviéticos habían invadido Berlín. Noté que la escrita estaba un poco desordenada y después era interrumpida. En las próximas páginas veía solamente manchas de sangre. Eso me dejaba  sorpreso y por eso salí a buscar informaciones, pero no encontré nada pues muchos  documentos que eran míos por derecho fueron quemados o robados.
Percibí que el documento tenía fecha de 31 de junio de 1945, pero la capital de Berlín solo  había sido invadida en el mes siguiente. Además de eso busqué el registro de entrada y salida  del parlamento nazista y en el día del relato, además de las personas típicas que solían pasar  por ahí, un general de la  marina había ido al parlamento.
Luego concluí que mi padre no había se matado, sino que fuera atraicionado por uno de sus  subordinados que había sido  encarcelado por la corona inglesa.
Vitor Nascimento

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