¡Fuego!
Por todos los
lados. Las llamas eran naranjas, amarillas, rojas, de todos los colores. Si el
fuego no fuera un monstruo que destruye todo que está adelante, él podría ser
un arco iris muy bonito. Pero el fuego solo tiene odio en su corazón. Él no deja
de crecer mientras tiene alguien cerca. ¿Por qué el fuego lleva tanto odio?
La floresta
que un día era gigante, ahora es solamente un pequeño punto en el mapa. No es
tan exuberante, pues el fuego ha adentrado en su camino. Lo animales que allí
vivían no consiguieron resistir a él, luego huyeron. Sin embargo existe la
historia de un pequeño conejo que es importante contar.
El pequeño
conejo tenía el pelaje todo negro y ojos verdes. Siempre vivió en la floresta y
es una desgracia que su vida haya sido interrumpida tan temprano.
Un día normal
como otro cualquiera y allá estaba él, jugando, cuando todo aconteció. El fuego
apareció y persiguió el pobre conejo por un tiempo, pero cuando se cansó de su
víctima, se libertó de ella y salió a buscar por otra.
Este pequeño
conejo había sido solamente una víctima más… el pequeño conejo no era el único que vivía en la
floresta.
Muchas
historias tuvieron un fin, mismo que todas tengan un final, el fuego nunca deja
un “feliz para siempre”. La historia contada del pequeño conejo es apenas una
dentro de miles de otras más. Esta floresta es solo una floresta dentro de
varias otras que existen en el planeta.
Hay otra vida
transformada por el fuego que vale la pena ser contada aquí también: La del
Zorro.El Zorro vivía en la misma floresta del pequeño conejo. Ellos no se
conocieron, pero el fuego los conocía. Él llevaba una sonrisa en la cara que
fuera destruida por el fuego.
Al contrario del conejo, el fuego le gustaba
el Zorro, por eso el no aparecía todos los días para mantenerlo vivo, hasta que
entonces pasó a aparecer todos los días y por más que el Zorro fuera fuerte y
tuviera coraje, el dolor causado por el fuego fue creciendo cada vez más.
Después de un tiempo, el fuego también se cansó del Zorro y lo hizo otra víctima.
A pesar de las
historias aquí contadas de las víctimas del fuego, no todos se mueren por él.
Algunos sobreviven, pero nunca más vuelven a ser los mismos. A veces el fuego
causa una destruición interna, quema por dentro y después se va. Nadie entiende
el fuego. Además del pequeño conejo y del Zorro, existe otro personaje también
muy interesante: La serpiente.
La serpiente
no ha vivido en la misma floresta que los demás personajes, pero que fue vivir
allá. El motivo era el chantaje. El villano ya conocido amenazó su familia,
entonces ella lo obedeció. Ella sirvió como informante del fuego y por eso
observaba todos los pasos de los otros animales y así llevar las informaciones
para el fuego. Cierto día, el fuego decidió cambiarse de lugar y dejó la serpiente
en la floresta con la destruición que ella misma había contribuido. Ella vivía
con la culpa por haber sido controlada por el fuego.
Bueno… estos
son tres personajes relacionados, tres que cuentan sus historias y a la vez
cuentan la historia del mundo. Son apenas tres que representan, quienes
vivieron y viven la historia del mundo.
Mucho dicen
que al fuego le gusta el odio, pero en verdad esto son ganas de reafirmar su
existencia y la consecuencia es la pasión en ver los otros debajo del mismo y
causar sufrimiento.
En realidad el
fuego no se llama fuego. El fuego se llama Hombre. El Hombre es el fuego, aquel
que todo que ve, destruye. El hombre trae la depresión, pero en toda depresión
hay un poco de esperanza. Y la esperanza es el agua que intenta apagar la
pasión del fuego, hacer con que él se convierta algo que traiga la felicidad y
no tragedias. El agua son los héroes que luchan para cambiar el mundo que por
más que parezca que no tenga solución, ellos siguen luchando.
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