Amor y lucha
Es mañana en una
pequeña ciudad de Normandía al este de Francia, me despierto alrededor de las 9 horas, mi mujer América sigue
durmiendo, miro por la ventana y me sorprendo con lo que veo froto mis ojos y
vuelvo a mirar y veo algunos aviones sobrevolando la ciudad, ellos volaban bajo
en las alas habían banderas me parecían que eran de Grã-Bretanha, en la parte del
co-piloto había un lente similar a mis gafas pero mayores y estas parecían mirarme.
La vida por aquí es tranquila no hay mucho que hacer, me
despierto siempre temprano, voy a la industria ahí fabricamos armas, almuerzo, un turno más, después vuelvo a casa
y allá está América esperando por mí, eso me hace muy bien me deja contento
saber que ella está siempre esperando por mi todas las tarde.
Por más que mi día sea agotador América es mi aliento
ella consigue me hacer un hombre completo y lo hace como nadie, en este día en
especial llegue a casa allá estaba ella a me esperar pero había algo diferente
ella no me esperaba como de costumbre me parecía que estaba triste, tenía la
frente ceñida, nada de aquella sonrisa de siempre.
-¿qué pasa cariño?
- Los aviones los mismos del otro día han sobrevolado la
ciudad nuevamente.
La puse entre los brazos le hice un cariño, ella lloró le
pregunté:
-¿Por qué lloras cariño?
-¿Amor que nos acorrerá? Nuestra tranquilidad estamos aquí
desde 1941 hasta que llegó Hitler que las cosas vienen cambiando, tomó nuestro
país, tengo miedo nuestra paz se fue ya no tenemos más tranquilidad, sé que no
voy conseguir vivir así, una sorpresa a cada día, me asombra la idea que tenga
irse a la guerra. No
conseguiré vivir sin ti.
En este instante le di un beso más y dije:
- Nunca la dejare, te amo no vamos separarnos.
Estuvimos abrazados por horas hasta dormirnos. Tarde de
la noche muy comenzamos oír un ruido muy alto que venía de las afueras, me puse un abrigo y me fui
ver lo que pasaba, América vino después.
La plaza estaba llena gente revoltosos con el alcalde el
salía de la ciudad juntamente con su mujer y hijos cuando fue sorprendido por
la multitud indignada. El alcalde intentaba justificar que su salida era
temporaria que tan pronto pudiera estaría de vuelta, oí todo pero no creía en
una única palabra que fuera dicho.
Fue difícil
librase de la multitud así que el alcalde entro en el coche América salió
corriendo, entró en casa como si un
monstruo estuviera para agarrarla, abrió todos los armarios, abrió los
equipajes, metía las manos en el armario arrastrando las perchas y
tirándolas dentro de los equipajes,
intenté por veces detenerla fue imposible.
-¿Cariño que pasa?
-¿Cariño que pasa?
Ella se tumbo en la cama y lloró. Después de un rato me
miró y dijo:
-¿No viste la mentira en los ojos del alcalde? Nosotros
sabemos que aquellos aviones viene de Inglaterra, la guerra está próxima, la
vida ya no es la misma de antaño, no podemos fingir que no ocurre nada no me
pida para ponerme calma y tampoco me venga decir cariño, no me abrase.
A los pocos controlé su irritación y la convencí esperar
el amanecer, ahí mismo al medio de las ropa ella se acostó, me fui a la sala me
puse en el sillón las escenas iban y
venían el cansancio venció, dormimos.
Por la mañana mientras América preparaba el desayuno fui
a la panadería le dije que además del pan iban en busca de un periódico para
ver los acontecimientos, ella no me dio mucha atención, las calle nos tenían el
mismo color, las personas ahora caminaban apresuradas con cabezas bajas, caminé
un poco a lo lejos vi camión con soldados.
Fui en dirección a la playa, un frio intenso invadió mis
espaldas mi corazón disparó vi delante
una imagen horrible, América no aguantaría. Había en la playa ametralladoras y trincheras
soldados que trabajaban apresuradamente, tuve miedo ya no podía dudar la guerra
iba explotar bien allí en mi ciudad.
Cuando volvía a casa América me preguntó por el periódico
no la respondi ella entendió todo nos fuimos hasta nuestra habitación en
silencio pusimos lo necesario en los equipajes, América cogió una hoja intentó
escribir una carta a su prima que vivía Estolcomo escribió pocas línea.
Partimos en un silencio ensordecedor fuimos en un carro
en dirección a Berlim, viajamos dos días, dos largos días, llegamos sin decir
muchas palabras. La realidad que nos esperaba era aún peor, la ciudad estaba
destruida, destrozos en la calle, parecía una ciudad fantasma, no tenía como
ser peor, en un periódico tirado a la calle fue posible leer Stalingrado es de
URSS, la tomaremos o mi nombre nos es Adolf…
Con amenazas que venían de todo los lados no pensé mucho,
tomamos café y dimos agua a los caballos y seguimos el viaje. Al llegan por
Hamburgo en las fronteras de Noruega, el
frio estaba a 5grados negativos, nuestros abrigos no eran para tanto frio, el
cuerpo dolía demasiado.
Dinamarca fue el recorrido más largo y difícil que
pasamos, mi aliento era estar junto a mi amor. Al llegar a la capital Oslo
percibimos que no teníamos como continuar con los caballos, seguiríamos
entonces por el mar Báltico. Entramos en
un navío colmado de europeos huyendo de la situación, eran judíos, alemanes,
ingleses y portugueses.
Fueron doce días en el mar, estos fueron los peores días
de mi vida, además del frio intenso las 24 horas del día, nuestras necesidades
fisiológicas era hechas en cubos plásticos y tiradas al mar, así también era
hecho con los que no aguantaban el viaje, muchos fueron tirados al mar.
En los días que pasamos en el navío una cosa me llamo la
atención. Europa siempre fue un continente muchas divergencias religiosas lleno
de peleas, lo que había aumentado a lo largo de los años desde de la reforma
protestante. En el navío las diferencias no existían todos hacían sus oraciones
a Dios por un bien colectivo.
Pasados los doce días llegamos a Suecia. Al bajar fuimos
separados por nacionalidad hicimos colas de italianos, franceses, alemanes.
Una sorpresa más,
las colas de personas que hacían parte de países del eje serian separadas y
llevadas a un predio lleno de salas. Allí supimos que tendríamos el mismo
destino de los aliados.
Ellos querían exterminar
los refugiados de la
guerra. Nos echaban la
culpa por errores cometidos por soldados que seguían órdenes superiores.
El miedo me Dio fuerza en la misma hora luché con un
soldado que coordinaba una de las colas, con el arma en las manos lo maté y
luego maté los otros y grité:
-Corran, corran, corran…
Mal las palabras salían de mi boca sentí una cosa
entrando por mis espaldas, había recibido un tiro, lleve mis manos hacia atrás
sintiendo la herida busque en el pecho para ver por donde ella saliera y nada,
ella se arrojo junto a la columna.
América vino y me sujetó en sus brazos la besé le di mi
anillo de boda.
-Cariño la amaré para siempre aun que esté enferma la
humanidad, por más que la tierra gire alrededor del sol, nada, nada conseguirá
apagar el amor que siento por ti. Huye, va, no deje que ellos te encarcelen.
América disfrazó
en el alboroto que la gente hizo y huyó consiguió llegar a casa de su
tía allí tuvo nuestro hijo Luke. Se casó nuevamente con un alemán en 1952, nunca olvidó su verdadero amor y lo que
hizo para salvar su vida y la vida del hijo que ni siquiera supo de su
existencia.
Normandia… Normandia fue conquistada por las fuerzas
aliadas el 2 de junio 1944, la fecha es
conocida como día “D” enmarcó la caída de los nazistas en 1945, su líder Adolf
Hitler se mató con eso se dio el final de la segunda guerra mundial.
Luke Américo Nascimento